Lizzet
Veamos.
Tengo dos hermanas mayores, Giselle y Lizzet.
Giselle, me lleva 10 años. Lizzet 8.
Para cuando nací, Lizzet ya habia establecido su reinado como la hija menor, por lo que mi llegada al universo significó una gran nube negra en la cabeza de mi hermana durante muchos muchos años.
Mas allá del cariño físico entre hermanas (léase estas palabras con una absoluta ironía) Lizzet fue una gran fuente de inspiración para mí.
Y leonina en su caracter, ella podía hacerme de todo (léase todo como la expresión mas absoluta de esta palabra) pero pobre de aquel que pudiera hacerme algo a mí.
Entonces veía yo a mi hermana, convertida en San Jorge, destripar a los dragones que me asustaban con esa astucia que solo conoce el que se ha sabido dragon alguna vez y no, no portaba ella una lanza y un caballo blanco sino que era un Panzer mounstroso y absolutamente terrorífico y no tenia el mas minimo reparo en hacerle explotar la cabeza al desgraciado que hacia de mi vida una desgracia con una munición de igual tamaño que la de su cuerpo entero.

Quedaba así, desaparecido para siempre, con absoluta certeza e indiscutible pasmo el que me hacía daño, sus restos esparcidos por el escenario, el mas grande del tamaño de una moneda y la sonrisa satisfecha de mi hermana, con una mano sobre mi hombro, mirando sonriente mi horrorizado rostro y susurrándome al oído: "Que no te quepa duda, que nadie se mete con mi hermana".
Podrá haber sido ella la razón por las cuales mis dientes de leche se salieron antes, ya sea su majestuosa y blanca mano a la que tenia pavor o sus fantásticas ideas de atarme una punta de un hilo al diente y la otra punta al picaporte, cerrar la puerta de un portazo y "ver que pasaba".
Oh sí. Ésas eran sus ideas.
Y yo, durante muchos años, su probeta preferida en la cual experimentar.
Pero bueno, yo tampoco era tan dulce.
Me he merecido alguna vez un sopapo, sabe Dios que a tan tierna edad y con tanta inteligencia iba a ser un dolor de cabeza.
Por cada vez que mi hermana me castigaba, yo me encargaba de hacer que su ropa preferida desapareciera.
Por esa vez que me dejó encerrada, me encargué de hacer tanto escándalo que los vecinos llamaron a la puerta a ver qué pasaba.
Por cada vez que ella se aprovechaba de la ausencia de nuestros padres, su maquillaje terminaba decorando una pared.
Ella me dejó una cicatríz en la rodilla.
Yo le destruí una mariposa de PuPa que le trajeron de Italia.
Ella metió garbanzos en mi pistola de aire comprimido.
Yo cociné salsa con su oso preferido.
Ella siempre se quejó de mi caracter.
El destino le dio una hija igual a mí.
Oh sí.
Porque eso sucedió.
Yo fui la primera en saber que mi hermana estaba embarazada.
Y el segundo nombre de su hija, es igual al mío. Belén.
Se supone que significa: Casa del Pan
(no tengo idea de qué cuernos va eso)
Mi sobrina, es tan torpe y salvaje como yo lo era a su edad.
O peor.
Tiene las mismas costumbres, vicios y elucubraciones.
O peor.
Hoy le sonrío a mi hermana diciendole que los Destinos la castigaron por haber sido tan cruel conmigo con su hija. Ella se ríe y sonrie, resignadamente, y me responde: "vos pensás que no lo sé?"
Hoy mi sobrina trama las mismas tramoyas que hacia yo 20 años atrás.
Ella sonrie y me mira y yo le digo: "Vos pensás que no lo sé?"
La ultima vez que las ví, me despedían en el aeropuerto.
Belén se tiro hacia mi despidiendome con la suavidad del tackle que le hizo Leguizamón a Chabal en el partido por el tercer puesto del Mundial de Rugby.
No me dolió tanto como seguro le debe haber dolido a Chabal, pero me sacó el aire del estómago y casi me tira al piso.
Acaricié tu pelo castaño claro y le devolví la sonrisa a mi sobrina que, en aquel momento, le faltaban dos dientes. Con dulzura y despues de darle un beso en la cabeza le dije: "ay, cariño, tan suave y dulce como lo era tu tía a tu edad".
Mi hermana me miró. Y dijo algo.
Subí al avión riéndome a las carcajadas.
El hombre de negocios que se sentó al lado mío me miró un poco extrañado pero quizá divertido al verme intentar ponerme el cinturón de seguridad del asiento mientras mis manos temblaban por la risa.
Agarré el libro que habia llevado, Mujercitas, y seguí leyendo el capitulo donde me habia quedado, Amy se habia caído en el hielo y Lauri la habia salvado. En esa escena, Joe estaba acariciando el rubio pelo de Amy mientras dormía.
Las ultimas palabras que dijo mi hermana fueron:
"¿Vos pensas que no lo sé?".





mayye dijo
Veamos. Como hermana mayor entiendo que Lizzet estaba en todo su derecho a "experimentar" con vos y a reventar a cuando palurdo se te pusiera enfrente ¡Que pobre del que se meta con la hermana de una!
También me ha pasado que la hermana mediana sea San Jorge y el dragón en combo dos por uno, a la hora de defenderme o de defender a la pequeña... Si los chicos le temen más que a la Guardia Nacional a la hora de acercársenos hasta el día de hoy!!!
Por otra parte el uso de esa escena tan entrañable de Louise May Alcott es sencillamente inefable. Porque resignifica todo el texto. Es esa escena donde se abre el abanico de las relaciones que tendrán las dos hermanas y Lauri en toda la historia. Marca un quiebre en la comprensión de Jo de qué es ser la mayor y responsable y en la de Amy acerca de cómo se lleva adelante una relación tan íntima como la fraternal. En verdad haces que enmarque prácticamente todo tu relato con la idea de las Mujercitas y sus ideales.
Besos! ¿Qué ofreces para combatir los 4º C de esta tarde?
10 Junio 2009 | 09:57 PM